SI TE PIDIERA QUE NOMBRARAS TODO LO QUE AMAS EN ESTE MUNDO…  ¿CUÁNTO TARDARÍAS EN DECIR TU NOMBRE?  

Al observar esta frase, sé qué dirás: “¡No lo había pensado!”. Y sabes, para nada es una novedad, porque son tantas las ocasiones en que nos olvidamos de nosotros mismos y preferimos enfocarnos en lo exterior y en los demás, quedando en una postura donde resulta fácil volverse invisible incluso frente a nuestros ojos.     
 
La falta de introspección puede llevarnos a poner en riesgo el bienestar emocional y mental; asimismo, impide que reconozcamos la identidad que nos define. Y es precisamente ahí donde, entre el miedo y la inseguridad, cedemos nuestra valía ante cualidades y virtudes ajenas, que a menudo ni siquiera conocemos del todo bien.    
 
En gran parte, esto ocurre porque hemos crecido en una cultura que nos ha enseñado que pensar primero en uno mismo es sinónimo de egoísmo. Sin embargo, priorizarte no debe ser visto como un acto negativo, sino más bien como un punto de partida hacia el amor propio desde el cual podemos construir relaciones sanas y equilibradas.  


«El truco del equilibrio es que sacrificar cosas importantes no sea la norma». 
 —Simon Sinek 

Alcanzar este bienestar también implica apreciar lo que existe más allá de nosotros, las necesidades de aquellos que nos rodean. Esta interacción de lo interno con lo externo permite que tengamos verdadera conciencia de quiénes somos, qué anhelamos y cuánto podemos entregar, siempre y cuando lo hagamos sin poner en riesgo nuestra plenitud. 
 
 Este camino no es magia; es un proceso continuo que requiere paciencia y amor por las posibles regresiones. Al principio, puede parecer desordenado e imposible por la falta de costumbre; pero empieza por detalles graduales que no requieren un cambio drástico, por ejemplo, diálogos internos positivos, descansar sin culpa o celebrar los logros cotidianos.  
    
No olvides que la persona más importante para ti, y con la que estarás de principio a fin en esta vida, eres tú; ámate y respétate siempre, pero sobre todo, no olvides que debes ser lo primero que nombres cuando se hable de amor.   
 
El amor comienza contigo y continúa a través de la inspiración coherente que ofreces a los otros, formando un círculo virtuoso donde todos aprendemos a valorar la propia existencia y a reconocer la de los demás en la secuencia adecuada.   

Desde aquí te envío un cordial saludo hasta dondequiera que te encuentres.  
¡Muchas gracias!   

⎯ Liliana Léibel  

—Todo comienza contigo.   

Crédito de imagen: Valeriya de Pexels

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