«Nuestra primera y última aventura es el amor propio».
Por naturaleza, los seres humanos somos sociables y, desde la antigüedad, hemos permanecido en conjunto con el propósito conveniente, quizás, para salir adelante en un mundo que parece condenarnos continuamente a la aprobación y la compañía de los demás.
Sin embargo, existe algo igual o incluso más urgente que estar rodeados de otras personas, y es el hecho de tener momentos a solas. Espacios que normalmente, en medio de la prisa y la rutina, pasamos por alto, pero que resultan esenciales para conocernos profundamente.
Solo cuando iniciamos el recorrido del autoconocimiento, un camino que requiere determinación y valentía, alcanzamos la plena conciencia de que la relación más grande que construimos en la vida es la que llegamos a tener con nosotros mismos.
Así descubrimos el amor que nos merecemos, así como nuestros límites y códigos no negociables, tanto que lo perjudicial, como el estrés, las influencias negativas, las posibles inseguridades, la pérdida de motivación, la baja autoestima y demás, simplemente deja de tener cabida en nuestras vidas.
Para alcanzar este nivel de conexión, la soledad tiene un protagonismo absoluto, pese a que a menudo es temida; en ella reside la fórmula para volver a ti. Es en su silencio donde no habrá más excusas para mirar hacia adentro sin interrupciones ni distracciones, y de una vez por todas darle paso al verdadero encuentro con nuestro ser.
Lejos del ruido externo, el tiempo contigo mismo puede tomar mil formas distintas y todas hermosas, si quieres:
- Ir al cine
- Hacer deporte
- Escuchar música
- Salir a caminar
- Disfrutar de un helado
- Leer un libro
- Pintar
- Preparar tu comida favorita
- Hablar con Dios
- Escribir un diario
- Aprender algo nuevo
- Contemplar un atardecer
- Tomar fotografías
- Meditar
- Disfrutar de un café
- Cuidar tus plantas
El principal obstáculo, muchas veces, no es el tiempo, sino la culpa; pero bajo ningún concepto pienses que dedicarte tiempo y priorizarte es egoísmo; de hecho, es el mayor acto de responsabilidad que puedes tener con la persona más importante y especial que tienes a tu cargo.
El respeto y el cuidado personal desarrollan el equilibrio y la autoestima, que son vitales para establecer relaciones saludables y tomar decisiones de manera consciente. Está en ti sentar bases firmes para un futuro pleno y feliz.
Puedes comenzar por ese pequeño instante, mientras tomas tu café en las mañanas, mientras te duchas o mientras vas de camino al trabajo, que con seguridad será muy significativo, porque aunque parezca un lapso muy corto, estarás empezando a pensar en ti y en tus prioridades de vida.
La verdadera felicidad no la vas a encontrar afuera en las aglomeraciones, porque ella habita dentro de ti, y cada día tienes la posibilidad de encontrarla.
Desde aquí te envío un cordial saludo hasta dondequiera que te encuentres.
¡Muchas gracias!
⎯ Liliana Léibel
—Todo comienza contigo.
